Datos personales

Mi foto
© 2012 http://elrincondelaluna-lunaroja.blogspot.com.es/

viernes, 13 de abril de 2018

Liturgia


Donde quedó el atrevimiento del verso?
Donde las palabras?
Losa de silencio habitándome,
y sin embargo
nada cambia.
El papel vacío
en toda su crudeza
escarba la tierra seca
de mi alma
para desenterrar la luz.
Adeudo lo inaceptable
como si eso fuera a traerme
la liturgia de la lengua,
la poesía exacta.
Intacta.
Extrema.
Y no habrá verso
si mis ojos no reparan
en la textura certera
de la palabra.






Imagen recogida en Pinterest:  http://www.celesteciafarone.com/

martes, 3 de abril de 2018

olvido


Hacía tanto frío
en ese espacio
de rocas y peces muertos.
Ese lugar extraño
en donde se había perdido
el aire,
donde los huesos
se ahogaban sobre la orilla
 y desnudas de luz
huían las sirenas
olvidando sus nombres.
Hacía tanto frío
en el muro gélido
del agua.



jueves, 22 de marzo de 2018

pequeños secretos.



Luna tiene los pezones morenos y tiernos. Cuando se los acaricia se encienden y ella se deleita viéndolos oscurecerse aún más.
Hace calor en la habitación, la hora de la siesta ha caído sobre la casa de verano y mientras todos duermen, a ella le brillan los ojos como la miel.
Frente al espejo las manos aprenden un nuevo recorrido sobre el cuerpo que de pronto ha cambiado, que se despereza inquieto. Sus pequeños dedos descubren las promesas que se esconden entre el vello suave y oscuro cubriendo la hendidura invisible del dulce sexo.
Pero sabe que su hermoso triángulo guarda una promesa desconocida, por eso su dedo se desliza abriendo e indagando y siente la humedad que lo envuelve de un calor algo pegajoso.
Va tocando, palpando esa piel diferente y cálida, siente un enorme placer y se inquieta, su boca se seca, sus ojos se cierran y su dedo juega a perderse, a subir y a bajar por su sexo buscando esa sensación que la llena .
Su negro pelo se derrama en flecos húmedos sobre la espalda mojada de sudor.
Separa las piernas y siente entre los dedos, una almendra de fuego que late gozosa entre pliegues sonrosados que despiertan al tacto. Arde de placer, su coño se empapa y ella suspira. Sus caderas se agitan y sus manos se concentran en frotar, en seguir más, mucho más.
Un gemido entrecortado despierta a Mar, que se incorpora escuchando como vuelve a repetirse. El calor la arranca de la cama y desnuda camina en puntas de pié por el pasillo.
Se acerca silenciosa siguiendo el rastro del sonido que la lleva a la puerta entornada del cuarto de su prima. Apoyándose apenas en el marco de la puerta se asoma y la visión del cuerpo de Luna envuelto en la luz dorada de la tarde, con su cabello lacio cayendo por la espalda, la atrapa en una espiral de calor y no puede dejar de mirar el recorrido que los dedos trazan en la piel morena de esa niña mujer que se masturba frente al espejo.
Se queda quieta para mirarla en silencio mientras siente como la humedad de su sexo la moja y la agita. Conteniendo la respiración aprieta los muslos sintiendo su clítoris latir con intensidad.
Súbitamente solo desea tocarla, lamer esos pechos recientes, acariciar el pubis con delicadeza. Se roza los pezones que están duros y sus dedos tiemblan de deseo al enredarse en el vello ardiente, pero en el momento en que intenta acomodarse mejor, mueve la puerta que cruje suavemente, entonces Luna se gira sofocando un grito al verla.
Mar, que sabe el secreto que guardan las ingles, se lleva un dedo a los labios pidiéndole silencio y entra en el dormitorio cerrando la puerta tras de sí. Están solas y desnudas, se miran con curiosidad y alegría, examinando cada centímetro de sus pieles tan diferentes que contrastan llenas de sensualidad. Luna, morena y espigada, con suaves curvas adolescentes, y ella blanca y carnosa, con su ondulado cabello pelirrojo y su pubis de fuego ensortijado.
Mar sonríe, y lentamente le toca los pechos, acaricia con delicadeza su tersura, y se inclina para lamer los pezones que se tensan al sentir la lengua caliente. Luna cierra los ojos, se sumerge inquieta en ese nuevo universo que la envuelve y que no quiere dejar de sentir. Se deja chupar, acariciar, no quiere que acabe nunca. El espejo las refleja bañadas por la magia del deseo y el contraste de sus pieles, hace ese instante perfecto.
Rozan sus pezones, se aprietan, palpan con avidez la carne encendida. Y por fin sus lenguas se encuentran, Luna es besada por primera vez, el placer es desconocido y feroz, por eso, cuando la boca de Mar tantea la suya, ella abre los labios y la recibe dejando que las salivas se mezclen sintiendo las dos el rastro tibio de sus jugos entre los muslos.
Shh! Murmuran riendo, con el corazón al galope, con los sentidos desplegados, cayendo felices en la cama sin dejar de acariciarse.
El calor se cuela por sus cuerpos estrechamente apretados, gotas de sudor resbalan por la piel mezclándose con el vello de sus sexos que se frotan. Uno pelirrojo con suaves labios mojados, y el otro moreno húmedo y abierto.
Entrelazan las piernas moviéndose en una danza íntima.
Mar pasea su lengua por tiernos rincones, chupa los pequeños pechos que se tensan al contacto, lame sus pezones erectos, le roza el ombligo y su rojo cabello se desliza como un río de cobre por el vientre de Luna que se abre como una flor.
Va besando el pubis y con el dedo masajea la hermosa hendidura, ese clítoris turgente que se moja aún más con la caricia.
La punta de la lengua sigue el mismo recorrido, lo lame golosamente oyéndola jadear y mover las caderas camino al orgasmo.
Entonces con el deseo de darle el mismo placer, Luna se gira colocándose sobre ella, con su pubis al alcance de la boca de Mar, y ve ante sus ojos como se abre el brillante sexo de su prima, sintiendo que si besa ese coño pelirrojo, morirá de gozo.
Un placer prohibido y morboso que le ha abierto las puertas de lo desconocido.
El cuerpo de Mar, suave y pálido tiembla cuando Luna pasa la lengua por todo su vientre y la hunde con hambre entre sus ingles.
El gozo es infinito, los sexos brillan húmedos y las lenguas beben, se detienen lamiendo y haciendo vibrar cada milímetro de sus clítoris tensos que se abren al deleite.
Los latidos que invaden a Mar la catapultan al orgasmo, y se entrega con un largo gemido, invadida por la inmensa ola de placer tan ansiado. Satisfecha hunde a su vez la lengua entre los pliegues de Luna,succionando y apretándose contra las nalgas morenas, besa su sexo haciendo círculos empapados de saliva.
 Sus manos acarician el trasero, la cintura y por fin Luna se corre, feliz y libre agitándose en cada contracción de ese orgasmo largo y poderoso.
Con suaves murmullos se dejan caer en la cama, suspiran aún estremecidas de placer. Apenas corre una ligera brisa que marca el comienzo del atardecer.
Los cabellos húmedos y despeinados dibujan extrañas formas en la almohada y los cuerpos sudorosos recuperan la calma.
Se besan una vez más, reconociéndose después del juego y del dulce descubrimiento que las une.
Luna y Mar son ya las dueñas de sus cuerpos jóvenes y libres, abiertos al deseo de volver a tocarse urgentes en cada rincón de la casona, a rozarse fugazmente bajo las sombras o en las siestas perezosas de ese verano inolvidable. Guardando cuidadosas sus pequeños secretos.





(imagen recogida en Google)

jueves, 8 de marzo de 2018

sombra

No me hables
con esa voz líquida y procaz,
con ese lenguaje
que apenas puede adivinarse
entre las huellas
que el invierno
no reconoce.
Enmudece de una vez
en medio de este naufragio.
A un lado la sed
y al otro el delirio.
Lo que trato de decirte
es que ahí afuera
hay una vida llena de furia.
Elige tu pecado,
escribe la ausencia de las horas,
la semejanza de los días,
y recoge los huesos
a los pies de tu cruz.

 Ahora
en el tiempo de las grietas
el cristal del miedo
se quiebra.




(Imagen recogida en Google)

miércoles, 28 de febrero de 2018


"Con el Alma en la Luna" es una idea que nace de la necesidad de dos mujeres, dos seres, dos amigas con las almas inquietas, de crear algo que nos conecte más allá de la literatura.

Un espacio que invite a entrar en contacto con vivencias que vayan más allá del acto de escribir relatos o poemas.


Los invitamos a pasar por allí y descubrir una manera diferente de encontrarnos!

Sean bienvenidos! (piquen en el enlace)

Alma Baires y lunaroja

https://almaeluna.blogspot.com.es/




jueves, 15 de febrero de 2018

La tormenta




“Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecida a mi misma que he podido”.(Frida Kahlo).

Cerró el libro y miró por la ventana. La frase que cerraba el epílogo de la biografía de Frida Kahlo, resonaba en su cabeza.
Esa increíble mujer que había logrado derribar todas las barreras, clavada en la cruz de su lecho, y aún así logrando respirar vida, fuerza, desde ese dolor inenarrable.
Miró la luna llena atravesada por una negra nube como si fuera un antifaz fúnebre.
Al fin y al cabo, tenía que suceder alguna vez.
Era algo lógico a partir de que su mente se había abierto a otras posibilidades.
Lo que sucedía era, que llegado el momento en realidad no sabía cómo iba a reaccionar.
Por entonces se contentaba con elaborar extraños proyectos y situaciones donde salía invariablemente victoriosa, sin heridas ni dudas, era como una luz repentina que la llenaba de placer anticipado.(quizás esa fuera la llave que abriera la puerta de su libertad)
Pero en esa ínfima zona oscura que latía allí dentro suyo, que la hacía vulnerable y pequeña, la duda se removía inquieta.
Era tan difícil...tan potente la ansiedad...tan necesaria la nostalgia de la cual prescindir para empezar.
Aún estaba en el borde del abismo, con los pies quietos y los brazos queriendo extenderse en toda su capacidad como alas blancas, como caballos desbocados, como la arena.
Había transitado el pánico.
Por la cobardía de no saber morirse, la angustia de sentir lacerantes torturas que la ponían al borde de la muerte. Por no poder siquiera acercarse al teléfono y quedar muda de miedo.
Cada herida se mostraba aún sangrante en su alma que intentaba en vano cicatrizar.
Los espacios se iban empequeñeciendo aún más, reduciéndola a un mundo nebuloso donde no había lugar para respirar y sentirse viva. (“como si un revólver apuntara a su sien y unas esposas apretando sus muñecas fueran su sentencia de muerte”)

Una a una, las ramas de su vida se habían mutilado a golpe de palabras y puñetazos, y en sus ojos se apagaba lentamente el sutil equilibrio que la mantenía en pié, como una vela agonizante y deshecha.
El tiempo del llanto silencioso, el de las manos vacías, el del aliento contenido iba cerrándole el corazón a modo de letal hechizo.
Tanto dolor cada vez que se palpaba el cuerpo castigado.
El intenso morado de los golpes.
Y ella con sus alas plegadas, donde escondía a esa pequeña niña esperanzada, que le acariciaba el sueño por las noches.
Comenzó a respirar un día, otra vez...una mañana helada, helado el día. Helada de terror ella.
Helada de rabia y desconsuelo, con todo el frío amontonado golpeándole en el pecho, sumergida en la bañera, limpiándose el espanto, sintiéndose viva otra vez de puro horror. Se miró al espejo y se tocó el alma.
-Ya no me queda mucho tiempo- dijo.
Se reflejó en sus propios ojos que le devolvieron la propia mirada, bien hallada otra vez.
Bienvenida y poderosa.
Esa recuperada sensación la empezó a recorrer como una savia nueva que desatascó cada pedazo reseco y muerto dentro de ella.
Como el alimento vital que llega por fin.
Con un gesto pausado fue abriendo lentamente los brazos hasta extenderlos, siempre mirándose, sin despegarse de sus ojos.
Sus hermosos brazos.
Luego, muy despacio formó un cuenco con sus manos, las llenó de agua, tan fría, que cuando las primeras gotas salpicaron su cara las sintió como infinitas agujas.
Entonces , con exquisita lentitud, deslizándose como una gata, siendo extremadamente consciente de cada movimiento y de cada sensación apagó la luz del baño.
Puso algo de ropa en el bolso azul de siempre y al llegar a la puerta, al final del pasillo tan oscuro, se revivió de repente en un útero estrecho, en el que solo podía ir hacia delante...
Pegó con cinta adhesiva un papelito blanco : Adiós.
Abrió la puerta, su moto la esperaba inmóvil y amigable y que la inundó en cálido gozo, el mismo que sentía de niña cuando sentada en su jardín envuelta en luz, disfrutaba del inmenso y humilde placer de comerse una piruleta. Respiró hondo y salió envuelta en el torrente de sol invernal.
Como alas blancas. Como caballos desbocados.
Como la arena.




Una  vez más, Ginebra logra hacer belleza de nuestras palabras...siempre GRACIAS!

(puedes pasarte a leer preciosísimos textos y poemas)






martes, 6 de febrero de 2018

luciérnagas

Hay mariposas
que se vuelven orugas,
y medusas
que mueren ahogadas
en su propio veneno.
Y también hay luciérnagas
que encienden la noche.
Pequeñas y humildes.
Esas son las que se encuentran.






Decidí unir mi poema a este regalo que me deja Auroratris, en un momento difícil de esta semana...
Gracias infinitas.
Hay muchas luciérnagas iluminándome la vida.